Cuando soñamos con lluvia y tormenta, el mensaje central habla de una descarga emocional necesaria después de haber acumulado demasiada tensión. La lluvia limpia y la tormenta remueve; ambas señalan que algo contenido necesita salir para que recuperemos equilibrio. En una lectura espiritual, la imagen insiste en ese asunto concreto y nos invita a prestarle atención sin dispersarnos. El presagio que deja es bastante concreto: un desahogo o conversación intensa que dejará el ambiente más claro. El consejo del sueño es dar un paso práctico que nos permita sentirnos más ligeros después del cambio.
Muchas veces lo que se siente mientras soñamos con lluvia y tormenta es purificación, fertilidad y renovación; crisis, cambio brusco y conflicto y eso es lo que realmente puede revelar el significado del sueño. Si mientras soñabas con lluvia y tormenta sentías miedo, puede deberse a experiencias, recuerdos o imágenes recientes relacionadas con agua; si sentías tensión, ha podido deberse a estrés o emociones intensas procesadas durante el sueño; y si sentías seguridad, puede estar relacionado con sensaciones ambientales o sonidos mientras duerme.

CURIOSIDAD: Culturalmente puede estar asociado al dios griego Zeus, porque «lluvia» remite simbólicamente a Zeus, dios del cielo, las tormentas, los rayos y la autoridad.
Soñar con lluvia y tormenta puede relacionarse con emociones profundas, recuerdos tempranos, nacimiento y contenidos del inconsciente.

El mensaje oculto de soñar con lluvia y tormenta
Sentimos que la lluvia y la tormenta anuncian una purificación profunda.Las emociones retenidas buscan liberarse.
Desde nuestra percepción espiritual, este sueño puede presagiar un cambio intenso, pero necesario.
Si después de la tormenta aparece calma, recibiremos protección y claridad.
Escuchemos nuestra intuición.
Pronto comprenderemos qué debe terminar para abrir paso a una nueva etapa.
~ María Romero ~

Reflexión sobre soñar con lluvia y tormenta: Ten en cuenta que los sueños son acontecimientos creados por un cerebro dormido, la lluvia no distingue entre lo que queremos conservar y lo que necesita ser renovado.
